¡Volver a respirar de verdad…! recorriendo el Camino Lebaniego en la Experiencia TAU ’26

Bajo el lema «Respira la vida», nos pusimos en marcha para frenar el ritmo, escuchar el corazón y reencontrarnos con lo verdaderamente importante: escuchar al Señor y a los hermanos. Hemos compartido risas, cansancio, miedos y muchas huellas compartidas en la presencia del Señor.

La fraternidad hace el camino más ligero. Ser hermanos y caminar juntos convierte cualquier dificultad en una oportunidad para apoyarnos.

La felicidad está en lo pequeño. La presencia del Señor entre nosotros nos ha enseñado a descubrir la verdadera alegría en los detalles cotidianos del camino.

Gracias a cada uno de los jóvenes, de los hermanos menores, de las hermanas y animadores que habéis puesto el alma y dejado una huella imborrable en esta experiencia.

Volvemos a casa con los pulmones llenos de vida y el corazón transformado porque la Cruz del Señor llena de un aliento nuevo nuestra vida.

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