Al finalizar nuestros Ejercicios Espirituales brota de nuestro corazón la alabanza al Señor porque nos ha elegido. Él está en medio de nosotras y nos regala el donde la fraternidad.



Tú estás en medio de nosotras, nos has congregado junto a Ti.
Tú, Señor, que nos haces familia, nos has reunido hoy aquí.
Me has dado hermanas, Señor, que caminan a mi lado,
que acompañan hoy mis pasos, que hacia Ti tienden sus manos.
Me has dado hermanas, Señor, que te buscan en silencio,
con el corazón abierto, con su vivir tan sincero…
Me has dado hermanas, Señor, que me enseñan el camino,
que rezan, que oran conmigo, que trabajan “a lo sencillo”.
Me has dado hermanas, Señor, que me ayudan a encontrarte,
que veo en Ti al mirarte, que tu amor reparten…



«Os encargo haya en vosotras buen espíritu y buena armonía»
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