¡Qué regalo ha sido caminar y respirar juntas!
Tras vivir intensamente la Experiencia TAU ’26 en el Camino Lebaniego, las Hermanas nos volvemos a casa con el corazón desbordante de gratitud. Ha sido un tiempo de gracia, no solo para acompañar a los jóvenes, sino también para reavivar entre nosotras el don del espíritu de familia…

Bajo el lema «Respira la vida», estas jornadas nos han recordado la belleza de ser hermanas en el camino:
Fraternidad en la vida consagrada: Compartir la ruta, las oraciones, el cansancio y el servicio hombro con hombro entre las hermanas ha sido un soplo de aire fresco. Experimentar la comunión de vida en el día a día nos renueva en nuestro «sí» al Señor y en nuestra misión común como Franciscanas de los Sagrados Corazones.
Acompañar a nuestros jóvenes: Ver a la juventud buscar con sinceridad, apoyarse en las dificultades y abrir su corazón a Dios nos llena de esperanza. La presencia del Señor nos ha hecho descubrir que la felicidad verdadera habita en los detalles sencillos de cada día.
Queridos jóvenes y animadores: gracias por vuestra alegría, por dejarnos caminar a vuestro lado y por dejar una huella imborrable en nosotras.






Que el Espíritu Santo, San Francisco y Madre Carmen sigan inspirando nuestros pasos para seguir viviendo «como él»
>> Ver y compartir la noticia y fotografías en