«SI ESTOS Y AQUELLOS….

… ¿ POR QUÉ NO YO?

Una sola cosa es necesaria (Lc 10,42): la santidad personal. Este es el secreto de la alegría, la buena nueva para el mundo, la siembra de paz que necesita la sociedad.

¡¡¡¡Hoy celebramos el día de todos los Santos!!!!! pero…¿quiénes son estos Santos? Son hombres que han vivido, como nosotros, en esta tierra; que han conocido nuestras miserias, dificultades y luchas…Como dice el Papa Francisco: “Los Santos no son superhéroes, sólo son personas que tienen el amor de Dios en sus corazones y reparten esa alegría a los demás”.

Los santos son aquellos que saben que  lo fundamental es lo que hace Dios, de ahí la vida como ofrenda agradecida, de acción de gracias.

 Decía Papa Urbano que “Un santo es un avaricioso que va llenándose de Dios, a fuerza de vaciarse de sí… un débil que se amuralla en Dios y en Él construye su fortaleza… un hombre que todo lo toma de Dios: un ladrón que le roba a Dios hasta el Amor con que poder amarle… El quid de la santidad es una cuestión de confianza: lo que el hombre esté dispuesto a dejar que Dios haga en él. No es tanto el ‘yo hago’, como el ‘hágase en mí’… El santo ni ama, ni cree, ni espera a solas: él siempre cuenta con el Otro. Por eso el santo confía… uno de esos que se fía de Dios. Pero hay que decir que, antes, Dios se ha fiado de él”. Y la meta es inabarcable, siempre en construcción: “¿La cima? Para un alma entregada, todo se convierte en cima que alcanzar: cada día descubre nuevas metas, porque ni sabe ni quiere poner límites al Amor de Dios».

Una cosa muy importante y que todos debemos saber :¡¡¡¡¡TODOS ESTAMOS LLAMADOS A LA SANTIDAD!!!!! seamos de esos santos que a fuerza de fijar nuestros ojos en el Señor,llevemos la alegría de su consolación, la alegría de tener la certeza de que hay ALGUIEN que nos ama y que es el que nos da la fortaleza para vivir cada día con un impulso nuevo, renovado y hacer de lo pequeño una «gran fiesta» solo así podremos descubrir que lo importante, lo esencial solo se ve con los ojos del corazón, corazón que se vacía a los pies del Maestro que nos espera cada día en el Sagrario.