UN GRAN AMIGO DE DIOS…



… SAN JUAN PABLO II







«¡No tengáis miedo!» 





Tienen necesidad de esas palabras los pueblos y las naciones del mundo entero. Es necesario que en su conciencia resurja con fuerza la certeza de que existe Alguien que tiene en sus manos el destino de este mundo que pasa ( … ) Y este Alguien es Amor (cfr. 1 Jn 4,76): Él es el único que puede dar plena garantía de las palabras «¡No tengáis miedo!» … «

 Decía el Papa Francisco:

«San Juan Pablo II tuvo el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzó de la carne de Cristo, no se escandalizaron de Él, de su cruz; no se avergonzó de la carne del hermano (Cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufría veía a Jesús. Fue un hombre valeroso, lleno de la presencia del Espíritu Santo, y dio testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.»

Este gran amigo de Dios nos enseñó que no debemos tener miedo a abrirnos a Cristo, Él es nuestra única esperanza a la que debemos anhelar;Juan Pablo II es el Papa de la juventud, el que ha llevado a los jóvenes a Cristo; el que nos ha dicho, en muchas ocasiones, que tenemos a María como Madre y mediadora, y que no podemos cansarnos de repetirle:  «¡Totus Tuus!».
 Pidamos hoy  a Dios por medio de  este gran santo, que bendiga a los jóvenes, que han sido, durante su vida, su gran pasión. 
Dios, Padre Bueno, por intercesión de San Juan Pablo II,  concede a los jóvenes de nuestro mundo volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la Luz y la Verdad que ilumine los caminos de la vida en la tierra.