PREGUNTAMOS A…

… LAS NUEVAS NOVICIAS.

Después de un tiempo para asimilarlo. ¿Cómo os sentís al haber tomado hábito?

Hermana Fátima:
«Un mes después de haber dado el tan grande y maravilloso paso a la vida religiosa, me siento feliz, aunque aún estoy nerviosa. 


He empezado una vida nueva en configuración con Cristo, que me ha llamado y me quiere enteramente suya, Él me ha engalanado con el mas bello vestido: el Santo Hábito; y me ha revestido de su gracia y amor inefable. Mi mayor felicidad es saberme amada y llamada por Él, que lo es TODO, viviendo en el mundo pero no siendo del mundo, sino del que me ha poseído por entero; mi Amado Jesús»

Hermana Madeleiny:
«Para mí tomar Hábito ha significado revestirme de Cristo, gritar al mundo que estoy consagrada al Señor, llevar sobre mi cuerpo el traje de gala, ser la novia del Cordero; en el don inefable y la inefable dignidad de saber que llevo el velo de la pureza y el uniforme del amor; sólo puedo decir: ‘¿Cómo te pagaré, oh Señor, todo el bien que me has hecho?'»

Hermana Sandra:
«Dios hace nuevas todas las cosas y, para mí, esta no fue la primera pero sí la más especial.»

El Señor ha tenido a bien hacerme su prometida; conociendo perfectamente mi barro, ha tenido a bien vestirme con algo mejor que el oro de Ofir, me ha vestido con el Santo Hábito y me ha revestido con su gracia y misericordia porque sin ella nada puedo hacer. ¿Cómo no estar feliz?¿Cómo no sentirme como la Virgen Bienaventurada porque el Señor me ha escogido a mí, que nada soy? El gozo es tan grande, que aunque el amor, mi amor, no sea aún perfecto, sólo me lleva a exclamar ¡Gracias, Señor, por fijarte en mí! ¡Toma lo que soy… toda mi vida yo te la entrego! Ahora sólo una cosa importa: serte fiel creciendo en el amor, agradarte cumpliendo tu voluntad para conmigo. ¡Hágase en mí como tú quieras, Señor!