¿EN QUÉ MOMENTO…

… DECIDISTE DEJARLO TODO?

Hubo algún tiempo que pensé que había dejado algo por seguir este camino. Pero ahora, Dios me ha hecho comprender que no he dejado nada, porque no tenía nada y ahora lo tengo todo con Él.

El Señor, me encontró en el camino, me miró con ternura, me cargó en sus brazos y me adentró en su corazón y ésa es mi casa.

Sentí una gran necesidad de ser feliz, de ser verdaderamente feliz, y poco a poco me di cuenta de que esa felicidad sólo la iba a encontrar junto al que es el Amor y la felicidad.

A la familia, a los amigos no se les deja, se les ama aún más, lo demás, es un estorbo.

Como dice el Hno. Rafael: «El mundo dice al monje: «Estás loco, lo dejas todo, y hallas tu contento en nada.» Pero el monje le dice al mundo: «No es así, sino todo lo contrario…, dejo lo que no es nada para tenerlo todo.»