DULCE CORAZÓN DE MARÍA…

…¡Tu amor es mi alegría!
¡Que grande es tener una Madre en el cielo! Jesús cuando estaba a punto de morir hizo su testamento y a nosotros nos dejó lo más grande que había conocido en este suelo ¡A su Madre! ¡A Ti María!







































































¡Oh Madre mía! Tu Inmaculado corazón es tan bello que nos deslumbra al contemplarte y, a pesar de ser tan elevado sobre nuestra miseria, es tan tierno y sencillo que sólo en él puede el mío dormirse, como un niño en brazos de su mamá.
Toma entre tus dulces manos, ¡oh corazón sin mancha!, mi corazón manchado por el pecado y entrégalo a Jesús, tú que estás tan cerquita de Él.
Dile que es suyo de hoy en adelante, que lo tome por entero. Pero si algo no le vale, quedátelo tú, Madre, aprovéchalo, remiéndalo, como saben hacer las madres, y conviértelo en algo bello que puedas, al fin, poner en sus manos.
MARÍA POR TUS MANOS QUIERO ENTREGARME A ÉL