COMO EL PAN ES UNO…

…nosotros, aunque muchos, somos uno.

«El cáliz que bendecimos ¿No es comunión con la sangre de Cristo? y el pan que bendecimos ¿No es comunión con el cuerpo de Cristo?» (1Co 10,16-17)
«Recibiendo la Eucaristía nos nutrimos del Cuerpo y la Sangre de Jesús, pero, viniendo a nosotros, ¡es Jesús que nos une a su Cuerpo!» (Papa Francisco)
El mundo entero debería estremecerse cada vez que un sacerdote pronuncia las palabras de la consagración y el Hijo de Dios se hace de nuevo presente entre nosotros y se nos reparte.

Hoy las calles y plazas de todos los pueblos del mundo se llenan de altares de flores de alegría de cantos. ¿Quien protagoniza este desfile? ¿El sacerdote? No. ¿El alcalde? Tampoco.¿ El presidente? No, no. ¿Acaso algún cantante, actor o futbolista famoso? ¡Nada que ver! ¿El rey? ¡¡El Rey!!; más aun,mucho más que el rey ¡Es Jesús! el Hijo de Dios que nos ama con locura, una locura tal como para quedarse en un pedacito de pan. ¡Venid amigos suyos! acompañadlo en su pasear los que cada domingo le acompañáis en la misa. Gritad al mundo: ¡Es el Señor que viene! Que todos se enteren: el que hizo el mundo sale al encuentro de todos los hombre! Hombres y mujeres todos, abridle el corazón, adoradle cantad a vuestro Dios que os ama tanto que no quiso vivir sin vosotros, mas por vosotros escogió morir para quedarse aquí todos los días hasta el fin del mundo.