AMÓ AL SEÑOR SU DIOS…

…CON TODO EL CORAZÓN
Hoy la Iglesia celebra el día de San Francisco de Asís y más especialmente la Familia franciscana.
























































Su vida es
un ejemplo para todo cristiano, porque descubrió lo más importante para un ser
humano: el amor de Dios.
Él se abrazó a la cruz y, a pesar  de estar rodeado de seguridades, sintió una voz en el corazón, una
llamada, tal como la gracia que Dios le entregó para poder responder.
Francisco
era rico y pudiente y si bien durante algún tiempo vivió unido al mundo, al fin
eligió la pobreza.
Así también
nosotros, hoy recibimos esas palabras de Jesús que nos dice 
“Ven y
sígueme”
 
y Él mismo es quien nos regala la gracia para escucharle y
responderle.  En medio de
esta realidad, el Señor nos llama a vivir en el amor, en el espíritu de las
bienaventuranzas…
 Bienaventurados los pobres de espíritu, como
dice el Evangelio, porque ellos heredarán el reino de Dios.
Francisco
tomó en serio este fragmento de la Palabra del Señor y quiso imitarlo en la
pobreza, en la “hermana pobreza” como decía este santo del siglo XII.


Una de las
enseñanzas más hermosas que dejó el santo de Asís es que debemos ser sencillos,
humildes y puros; él decía:
qué dichosos y benditos son los que aman al Señor
y cumplen lo que dice el Evangelio: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón
y con toda tu alma y a tu prójimo como a ti mismo”.
Amemos pues nosotros a
Dios




























, adorémosle con un corazón y con una mente pura, ya que Él nos hace saber
cuál es su mayor deseo cuando afirma que los verdaderos adoradores adorarán al
Padre en Espíritu y en verdad.