A TI ACUDIMOS …

…NUESTRA SEÑORA DEL BUEN CONSEJO 

El Consejo es uno de los siete dones que concede el Espíritu Santo. De él se dice » es el hábito natural por el cual el alma en gracia, bajo la inspiración del Espíritu Santo, juzga rectamente lo que conviene hacer en orden al fin último natural».

La Virgen María reúne todos los requisitos para este don: es la llena de gracia y está penetrada, por entero, del Espíritu Santo, por lo que no tiene dificultad en manifestar los frutos del mismo, la bondad y la benignidad.

Toda la existencia de María sirvió para fomentar este don, pues nadie como ella supo reconocer con profunda humildad su condición de sierva. Acostumbrada a proceder siempre con rectitud, reflexionando todo sin apresurarse, guardando todas las cosas en su corazón de anawin…

Su docilidad y obediencia a Dios le llevaron siempre a alcanzar las ilustraciones de lo Alto y fue en el silencio de su interior donde Dios le habló al corazón y en donde Dios obtuvo una respuesta: «¡Hágase!»
Su alma libre y su espíritu sosegado nos dieron el mejor consejo de todos los que seguramente nuestra Señora dio a sus conciudadanos, a sus amigos, a los discípulos o incluso, al mismo Jesús. Pero la Sagrada Escritura recoge uno en especial, que es el más acertado para dar respuesta a todas las incertidumbres de la vida: «HACED LO QUE ÉL OS DIGA».

Por ello, hoy la invocamos como Nuestra Señora del Buen Consejo, porque todo aquel que, desde la sencillez, y el abandono, se dirige a nuestra Madre buscando de sus labios una palabra alentadora, una solución, un rayito de luz, recibe de ella el mejor de los consejos: TENER LOS OJOS SIEMPRE FIJOS EN CRISTO Y HACER, como ella hizo, TODO LO QUE ÉL NOS DIGA.

Nos unimos con nuestra oración y felicitación a toda la comunidad educativa de Melilla que hoy conmemora a la Virgen María bajo la advocación de «Nuestra Señora del Buen Consejo» y a nuestras Hermanas para que la Virgen proteja siempre su obra apostólica y aumente en ellas el deseo de «enseñar a los hombres a conocer y amar a Dios».

Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros.