… SOBREABUNDA DE AMOR DIVINO Y HUMANO.
Hoy, para rondar la puerta
de vuestro santo costado,
de vuestro santo costado,
Señor, un alma ha llegado
de amores de un muerto muerta.
de amores de un muerto muerta.
Muerto estáis, por eso os pido
el corazón descubierto
para perdonar despierto,
para castigar dormido.
para castigar dormido.
Si decís que está velando
cuando vos estáis durmiendo,
¿quién duda que estáis oyendo
a quien os canta llorando?
a quien os canta llorando?
Y, aunque él se duerma, Señor,
el amor vive despierto;
el amor vive despierto;
que no es el amor el muerto,
¡Vos sois el muerto de Amor!
¡Vos sois el muerto de Amor!
Que, si la lanza, mi Dios,
el corazón pudo herir,
el corazón pudo herir,
no pudo el amor morir,
que es tan vida como vos.
que es tan vida como vos.
Anduve de puerta en puerta
cuando a vos no me atreví;
cuando a vos no me atreví;
pero en ninguna pedí
que la hallase tan abierta.
que la hallase tan abierta.
Pues, como abierto os he visto,
a Dios quise entrar por vos:
a Dios quise entrar por vos:
que nadie se atreve a Dios
sin poner delante a Cristo.
sin poner delante a Cristo.
Y aún éste, lleno de heridas,
porque sienta el Padre eterno
porque sienta el Padre eterno
que os cuestan, Cordero tierno,
tanta sangre nuestras vidas.
tanta sangre nuestras vidas.
(Liturgia de las Horas, Solemnidad Sagrado Corazón de Jesús)
