…POR LAS COSAS QUE HAY EN MI
En este día en que se recuerda la dedicación, en el año 543,
de la Iglesia de Santa María la Nueva, construida cerca del templo de
Jerusalén, celebramos la “donación” que María hizo de sí misma a Dios, ya desde
su infancia, movida por el Espíritu Santo cuya gracia la llenaba plenamente.
de la Iglesia de Santa María la Nueva, construida cerca del templo de
Jerusalén, celebramos la “donación” que María hizo de sí misma a Dios, ya desde
su infancia, movida por el Espíritu Santo cuya gracia la llenaba plenamente.
La Virgen Niña, aquella niña transparente, hermosa bella, y celestial princesa, ha sido concebida sin pecado.
Jamás ojos tan puros habían mirado aquellos pórticos del Templo.
“Como lirio entre espinas”, así era esta Niña entre todas.
“Como lirio entre espinas”, así era esta Niña entre todas.
Todo allí le hablaba del Mesías, el esperado de las gentes.
Y su tierno corazón se inflamaba en deseos de su venida. Le llamaba con ansias inerrables, sin saber todavía la excelsa misión a que la destinaba Dios.
Allí se preparaba, en la oración y servicio, a recibir el gran mensaje.
El ángel Gabriel la llamaría «llena de gracia».
Por tanto, al no haber estorbo alguno de pecado, María se lanzaría intrépida hacia
el Señor .
Cuando María contesta al ángel “¿Cómo puede ser esto pues no conozco
varón?”, da a entender su consagración virginal, en total entrega a la voluntad divina.Tenía prisa en entregarse al Señor, porque el amor, en cuanto de
sí depende, no permite ni dilaciones ni distancias.
Por tanto, al no haber estorbo alguno de pecado, María se lanzaría intrépida hacia
el Señor .
Cuando María contesta al ángel “¿Cómo puede ser esto pues no conozco
varón?”, da a entender su consagración virginal, en total entrega a la voluntad divina.Tenía prisa en entregarse al Señor, porque el amor, en cuanto de
sí depende, no permite ni dilaciones ni distancias.
Pedimos en ente día por todas aquellas almas consagradas
para que renueven su consagración al Señor, con total disponibilidad y gozo, como lo hizo María. Y repitiendo con ella: ¡Me ha tocado un
lote hermoso, me encanta mi heredad!
para que renueven su consagración al Señor, con total disponibilidad y gozo, como lo hizo María. Y repitiendo con ella: ¡Me ha tocado un
lote hermoso, me encanta mi heredad!
