POR LA DULZURA Y EL AMOR ATRAERÉ LOS CORAZONES…

            …y los encaminaré por la senda del cielo.

H            Hoy conmemoramos el paso  a la Vida de nuestra Beata Madre Carmen del Niño Jesús.
            Así nos cuentan su muerte: 
              «Si, ha muerto la Madre Carmen, la de La Victoria. Parece mentira, pero es cierto.

Ella… que fue rica y vivió siempre para los pobres, que sabía, como nadie, soportar
el propio sufrimiento, que no tenía nada suyo, que nunca dejó de ayudar al que la 
necesitaba, de rezar con el que no sabía…
En Antequera no se comenta otra cosa. Sólo se habla de ella, y, además, a media voz, 
con respeto, con mucho sentimiento y con muchísimo cariño.
No sé qué pasa, pero te pones a rezar por ella y cuando te das cuenta estás hablando 
con ella, seguro de que te escucha, de que recibe lo que le dices con el corazón de 
par en par, como si la tuvieras delante.

Esta fue la reacción del pueblo
que la vio nacer, sufrir, gastarse por amor de Dios y 

de los hermanos y morir
con sencillez, como realizando un acto de servicio más, el 

último aquí abajo,
el que daría paso a las interminables bendiciones que se dejarían 

sentir
después de su muerte.
En La Victoria los sucesos
siguientes conmovían. La separación era dura, irremediable. 

Sus hijas habían
querido aprovechar el último rayo de esperanza, pero se les escapaba 

de las
manos.
Luego la noticia se difundió
rápida, como si hubiera sido empujada por este aire solano 

de Antequera que
siempre va tan deprisa.
De todas partes llegan a la
Victoria cartas llenas de asombro, de conformidad y, al 

mismo tiempo, de
interés por conocer detalles, por saber hasta los últimos pormenores.
Sí; habían muerto ya varias
hermanas a consecuencia del tifus. Madre Carmen, ya 

afectada de la enfermedad,
cuando supo el fallecimiento de Madre Victoria – la que fue

 su secretaria –  anunció que ella la seguiría y con su muerte echaría la llave a tantas 
como se
venían sucediendo.
Aquello se cumplía; la Madre murió
pocos días después; cesó el tifus y hasta nueve 

años más tarde no se registró
ningún fallecimiento en la Victoria.
También había dicho otra cosa:
«Cuando yo muera aprobarán
definitivamente las Constituciones».
Muy pronto, tres años después, se
haría realidad lo que Madre Carmen había dicho, 

y el 3 de mayo de 1902, Su
Santidad el Papa León XIII, aprueba la Congregación y sus Constituciones.
La fama de santidad de Madre
Carmen, extendida por dentro y fuera de Antequera, hace

que se inicie el
proceso diocesano de Fama de Santidad en el año 1945, prolongándose

 hasta 1950.
A partir de ahí, fase «Non Cultu»,
Proceso Apostólico, …
Y el 7 de abril de 1984, Año
Jubilar de la Redención, son aprobadas sus Virtudes heroicas.

 Es declarada
Venerable por el Papa Juan Pablo II.  ¡Es
el año en que la Congregación 

celebra el Primer Centenario!
Sus Hijas, en Colegios, Residencias,
Escuelas de obreras, Hospitales, Dispensarios, 

Centros de Educación Especial,
Misiones, Escuelas Parroquiales, alivian el dolor, 

la ignorancia; contribuyen a
extender el Reino de Dios, desgastando sus vidas mientras

 proclaman, hasta
lograr un  eco interminable, aquellas palabras que Francisco de Asís

 pronunciaba y que Madre Carmen les enseñó a repetir: PAZ Y BIEN