TRANSFIGÚRAME, SEÑOR…

… TRANSFIGÚRAME.

Hoy sólo podemos dar gracias a Dios por el Don de la vocación, porque al igual que Pedro, Santiago y Juan, somos las elegidas del Señor. Como Pedro podemos exclamar: «¡Bueno es estarnos aquí!», es decir, ¡qué hermoso es estar Contigo, dedicarnos a Ti, concentrar de modo exclusivo nuestra existencia en Ti!
Que Tu Luz, Señor, no deje de brillar nunca en nuestras vidas y que podamos contemplarte como «el más hermoso de los Hijos de Adán» (Salmo 44/45, 3). Haz que podamos ser en el mundo Tu presencia transfigurada, que quien nos mire te vea a Ti.