TE ADORAMOS, OH CRISTO, Y TE BENDECIMOS…

..porque por tu
santa cruz has redimido al mundo

El cristianismo es un mensaje de amor. ¿Por qué entonces
exaltar la Cruz? Además la Resurrección, más que la Cruz, da sentido a nuestra
vida, pero ahí está la Cruz, el escándalo de la Cruz, dice San Pablo. Nosotros no
hubiéramos introducido la Cruz, pero los caminos de Dios son diferentes. Los
apóstoles la rechazaban. Y nosotros también.


La Cruz es fruto de la libertad y amor de Jesús. Jesús la ha querido para mostrarnos
su amor y su solidaridad con el dolor humano. Para compartir nuestro dolor y
hacerlo redentor.


Jesús no ha
venido a suprimir el sufrimiento: el sufrimiento seguirá presente entre
nosotros. Tampoco ha venido para explicarlo: seguirá siendo un misterio. Ha
venido para acompañarlo con su presencia. En presencia del dolor y muerte de
Jesús, el Santo, el Inocente, el Cordero de Dios, no podemos rebelarnos ante
nuestro sufrimiento ni ante el sufrimiento de los inocentes, aunque siga siendo
un tremendo misterio.


Jesús, en plena juventud, es eliminado y lo
acepta para abrirnos el paraíso con la fuerza de su bondad: 

«En
plenitud de vida y de sendero 

dio el paso hacia la muerte porque El quiso.
Mirad, de par en par, el paraíso
 abierto por la fuerza de un Cordero»