SIGNOS VIVOS DE…

En este año de la Fe, la Vida Consagrada, aparece ante nuestros ojos como un signo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo.
«Por la fe, hombres y mujeres han consagrado su vida a Cristo para hacer visible las maravillas que Dios realiza en la frágil humanidad de las personas llamadas. Por la fe, creemos en el amor de Dios, un amor indestructible que no sólo aspira a la eternidad, sino que la da» (Benedicto XVI. Porta Fidei)

Nosotras, que deseamos consagrarnos del todo al Señor como Franciscanas de los Sagrados Corazones, queremos enseñar a los hombres a conocer y amar a Dios y así, poder exclamar: «Veo la belleza de tu gracia, contemplo tu fulgor y reflejo tu luz; me arrebata tu esplendor indescriptible».
A imitación de nuestra Beata Madre Carmen queremos hacer de nuestra vida un anuncio vivo del Evangelio, viviendo en sencillez, abnegación, concordia y sacrificio, hasta poder decir: «Bendito sea Dios que tanto nos quiere».

FELICIDADES a todos los Consagrados que día a día entregáis, desde el silencio, vuestra vida a Cristo.