SAN LUIS GONZAGA…

…ruega por nosotros.

Hoy, nuestro Noviciado y todos los noviciados del mundo hemos de mirar a este joven, a nuestro patrón: San Luis Gonzaga.

Debemos de aprender de su corazón, que lo tenía tan puro que continuamente estaba en presencia de Dios, sin perderle nunca de vista. Pedimos al Señor que nos conceda un amor tan grande como el suyo, para poder decir juntos: «No pensar en Dios en todo momento me causaría más fatiga».

San Luis Gonzaga destacó por:

Su obediencia: a través de este voto, consagró su libertad a Dios. Una obediencia que tiene lugar cada día, a cada momento. Obedece a sus superiores fielmente, prontamente, sin murmuar, porque sabe que es a Jesucristo a quien está obedeciendo y que es Él quien le recompensará: «En tus manos, Señor…»

Su castidad: consagró su cuerpo a Jesucristo como hostia viva y santa. No apartó su mirada en ningún momento de Aquél que le amaba: «Quien llega a probar cuán dulce es Dios y las delicias que hay en amarle, no puede dejar un tan suave ejercicio».

Su pobreza: entregó al Señor todo lo que poseía. Estaba convencido de que Dios bien merece que se deje todo lo que uno tiene, para seguir su llamada y conseguir su paraíso: «Porque no se puede servir a dos señores. Yo quiero servir al Señor del cielo. Traten ustedes de hacer lo mismo».

«No quiero de ti otra cosa
que seas santo
y te dispongas para las mercedes
que te quiere hacer Dios,
valiéndose de ti
para cosas de su servicio»
(San Luis Gonzaga)