POR LA DULZURA Y EL AMOR…

…ATRAERÉ LOS CORAZONES Y LOS ENCAMINARÉ POR LA SENDA DEL
CIELO
Estas palabras de nuestra Beata Madre Carmen se hacen vida hoy en nuestros corazones. 
Queremos dar gracias a Dios por estos 135 años de
fundación de nuestra Congregación de Franciscanas de los Sagrados Corazones,
por tantas Hermanas que han hecho realidad el deseo de nuestra Madre,
continuando fielmente la obra que un día comenzó.

Hoy,  8 de Mayo, día
dela Beata  Madre Carmen, queremos recordar algunas facetas de su  personalidad.

Decía su confesor, Don José Rodríguez: “Yo veo que el cielo la ha adornado de unas dotes excepcionales de superior talento y singular discreción,
unido a su simpatía y don de gentes.
Pero lo que más admiro es su virtud y fortaleza
para superar tantas contrariedades y conjurar dificultades enormes, que la
ponen en gravísimos conflictos: que si no fuese un alma del temple de ella,
hubieran dado al traste con esta hermosa obra”.

Y Don Miguel Jiménez, Capellán de La
Victoria  en los últimos años de la vida
de la  Madre, testimoniaba: “En el fervor, espíritu de
oración y presencia de Dios
era ejemplarísima; hablaba de lo que encerraba
su corazón: de Dios y de la virtud. Así producía en los que la tratábamos un
deseo de ser mejores, que es el síntoma de las almas perfectas: llevar a Dios
por sus edificantes ejemplos y fervorosas conversaciones. El efecto de esas
virtudes íntimas y sólidas de Madre Carmen sentíase vigoroso en las obras
múltiples de celo por la gloria de
Dios y la salvación de las almas.
…Ante todo se traslucía
su gran espíritu de humildad. Jamás
quería distinciones para ella. 
Mostraba un grandísimo
empeño para que sus Terciarias fuesen de una austeridad y pobreza verdaderamente franciscanas.
Por su espíritu de
sacrificio, era una víctima que sabía sufrir
en silencio
, con gran abnegación
y puesta su confianza sólo en Dios Nuestro Señor.
Destacábase en Madre
Carmen la rectitud y pureza de intención,
que animaba todo lo que hacía y trabajaba.
Su unión con Dios y recogimiento
sugeríanlo hasta sus palabras»

Gracias, Madre Carmen. 
¡Queremos ser como tú!