Madre de Dios y Madre nuestra es la Virgen que veneramos bajo la advocación de Santa María de Paz y Bien; antorcha que ilumina nuestras vidas y enciende nuestro corazón en amor a Dios y a todas la criaturas. Ella es protectora de nuestro movimiento «Paz y Bien», por eso oramos confiando en su intercesión:
Santa María, haz de nosotros instrumentos de la paz divina; que donde haya odio pongamos un poco de amor, esa porción que hace nueva todas las cosas y ensancha nuestro corazón; amor paciente y entregado para un mundo en el que se respira odio y comodidad.
Santa María, haz de nosotros instrumentos de tu sublime humildad, que donde haya discordia llevemos el perdón a un mundo que necesita de la misericordia de tu Hijo; haz, Madre Santa, de nosotros, lazos de unión donde la paz cuente y el bien sea nuestro lema; pon en nuestro pecho el sello de la entrega y la disponibilidad para buscar «en servir ser los primeros y los últimos en figurar».
Santa María, haz de nosotros instrumentos de tu alegría, que donde haya desesperación y tristeza llevemos la alegría de sabernos amados por un Dios eterno que se encarnó en tu seno.
Concédenos una gota de fe para superar las dificultades; una porción de esperanza para remar mar adentro contra corriente, un poco de paciencia para soportar los problemas que surjan y una gran cantidad de amor para ser instrumentos de Paz y Bien en el mundo.
