LA SANTÍSIMA TRINIDAD…

…ES EL MISTERIO CENTRAL DE NUESTRA FE Y VIDA.
Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayúdame a olvidarme
enteramente de mí para establecerme en Ti, inmóvil y tranquila, como si mi alma
estuviera ya en la eternidad. 

Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de
Ti, ¡oh mi Inmutable!, sino que cada minuto me sumerja más en la hondura de tu
Misterio.
Inunda mi alma de paz; haz de ella tu cielo, la morada de tu amor
y el lugar de tu reposo. Que nunca te deje allí solo, sino que te acompañe con
todo mi ser, toda despierta en fe, toda adorante, entregada por entero a tu
acción creadora.
(Santa Isabel de la Trinidad)