En todos los colegios de Madre Carmen vivimos el mes de noviembre «como hermanos»


En la vida cotidiana, muchas veces nos encontramos con palabras o actitudes que hieren y dejan una marca en el corazón. Frente a esas situaciones, es fácil responder de la misma manera o cerrarnos por dentro. San Francisco de Asís nos invita a elegir un camino distinto: poner perdón donde hay ofensa.

Perdonar no significa justificar lo que estuvo mal ni olvidar lo que dolió. Perdonar es una decisión que libera, una forma de cuidar el corazón y de no permitir que una herida defina nuestra manera de vivir o de tratar a los demás. Cuando perdonamos, soltamos cargas que pesan y abrimos espacio para la paz.

Siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís, estamos llamados a ser personas que siembran reconciliación, que eligen el bien incluso cuando cuesta, y que creen que el amor tiene más fuerza que cualquier ofensa.


Objetivo: Que el perdón aparezca.

Piensa en una situación donde hubo ofensa. Imagínala como si fuera una película que se detiene justo en el momento más difícil. El reto es cambiar el final, es decir, inventar un nuevo desenlace donde el perdón aparezca de alguna forma (con una decisión, una palabra, un gesto o incluso un silencio).

Cómo hacerlo: Puedes escribirlo en pocas líneas, dibujarlo o ponerle solo un título al nuevo final.


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