Clausura del Tiempo Jubilar en la iglesia de la Virgen de los Remedios en Antequera.

Iglesia de Ntra. Sra. de la Victoria, Antequera.

Iglesia de Ntra. Sra. de los Remedios, Antequera.

La Eucaristía, presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, y concelebrada por el Sr. Obispo de Málaga D. Jesús Catalá junto a numerosos sacerdotes provenientes de diferentes diócesis andaluzas fue el culmen de este tiempo jubilar.

Como nos invitó el Sr. Cardenal, después de hacer un recorrido por la vida de Madre Carmen haciendo hincapié en su caridad y en su aceptación de los planes del Señor en medio de las dificultades de la vida, «los santos no están sólo para ser invocados y honrados, sino ante todo para ser imitados».

Ante todo lo vivido solo nos queda una palabra de gratitud unida a nuestra Madre María y a Madre Carmen:




Ariana Pernía Paolini – Ciudad del Vaticano

Con motivo de la clausura del Año Jubilar y el aniversario 125 del tránsito de la beata Carmen del Niño Jesús Gonzáles Ramos, el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para la Causa de los Santos, celebró la Sagrada Eucaristía en la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, en Antequera, España, este domingo 10 de noviembre.

Durante la misa, el purpurado se dirigió a las hermanas de la Congregación de las Terciarias Franciscanas de los Sagrados Corazones de Jesús y María, la comunidad religiosa fundada por la beata Carmen del Niño, para recordarles las virtudes que engalanaron su beatificación.

La caridad, que el cardenal definió en su homilía como “el socorro hacia los más necesitados” y “la ayuda hacia aquellos que por sí solos son incapaces de salir de la pobreza”, fue una de las razones que guio a la madre Carmen Gonzáles en su camino para instituir la congregación; sin embargo, destacó, “no fue su única virtud; por el contrario, durante el proceso para su beatificación, también se destacó su total dedicación al crecimiento y consolidación de la nueva familia de vida consagrada que ella había proyectado”, así como, “la profunda humildad que aprendió al contemplar a ese Niño Jesús que quiso vincular a su nombre religioso”.

De acuerdo al prefecto, las nobles facultades de la religiosa, surgieron de forma progresiva, aunque se intensificaron tras el inicio de su vida consagrada, una vida que “ella siempre quiso vivificada por el fuego del amor de los Corazones de Jesús y de María”.

Bajo este contexto, el cardenal Semeraro, compartió con los fieles cómo la vida de la hermana Gonzáles, siempre estuvo sujeta a los planes del Señor, a pesar de las dificultades; “la vida terrena de nuestra Beata no fue fácil, desde su primera juventud hasta el final de su camino: en la familia, en el estado matrimonial y luego viudo, e incluso en la familia religiosa que fundó”, no obstante, Dios dirigió su peregrinar terreno…

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