Del Evangelio según san Juan, Jn 1, 1-18
«El Verbo se hace carne y acampa entre nosotros.»
Hoy, vemos realizadas todas las palabras que el Ángel Gabriel ha dicho a María: Concebirás a un hijo, lo darás a luz, lo llamarás Jesús y él salvará a su pueblo de sus pecados.
En este periodo vemos las calles, las casas, los comercios, que se llenan de tantas luces… ¿por qué todo esto ocurre solo en la Fiesta de Navidad? Nace Jesús, la verdadera luz que ilumina a los hombres que son prisioneros de las tinieblas. Porque el hombre nace, crece, muere sin saber por qué.
Además de iluminar a los hombres, este niño que ha nacido nos trae otro grande y maravilloso regalo: LA VIDA ETERNA, la vida llena, bienaventurada, la vida que nuestro corazón desea… En Jesús de Nazaret Dios manifiesta su rostro, y pide reconocerlo, de seguirlo. Ninguna otra religión nunca ha tenido la audacia de anunciar un hecho igual. Y ninguna filosofía, aun afirmando la existencia de Dios ha tenido nunca la valentía de sostener que Dios ha venido a habitar con los hombres, y que se ocupe de ellos…
