Cumplimiento Normativo

La presente Política de Cumplimiento Normativo constituye el marco de referencia mediante el cual la Congregación de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones, a través de sus centros educativos y obras en España, manifiesta su compromiso firme con el respeto a la legalidad, la actuación ética y la fidelidad a su misión y valores cristianos.

Esta Política expresa la voluntad institucional de desarrollar todas sus actividades educativas, pastorales, sanitarias, sociales y organizativas conforme a la legalidad vigente, a los principios del Evangelio, al carisma franciscano y a los estándares de integridad, responsabilidad y cuidado, con especial atención a la protección de los menores y de las personas vulnerables.

El cumplimiento normativo no se concibe únicamente como una obligación legal, sino como una exigencia coherente con la misión educativa y evangelizadora de la Congregación, orientada a la dignidad de la persona, al bien común y al testimonio cristiano en la sociedad.

El órgano de gobierno de la Congregación asume y respalda expresamente esta Política, comprometiéndose a liderar con su ejemplo la cultura de cumplimiento normativo, así como a proporcionar los recursos humanos, técnicos y organizativos necesarios para su aplicación efectiva.

1. Objeto de la Política

La presente Política tiene por objeto:

  • Prevenir, detectar y gestionar los riesgos de incumplimiento normativo y penal que puedan derivarse de la actividad de los centros educativos concertados y demás obras de la Congregación.
  • Garantizar el cumplimiento efectivo del ordenamiento jurídico, incluido el Código Penal, así como de la normativa educativa, administrativa, laboral, fiscal y de protección de datos.
  • Fomentar una cultura de cumplimiento, responsabilidad y ejemplaridad entre todas las personas vinculadas a la organización.
  • Servir de base al Sistema de Cumplimiento Normativo Penal, de conformidad con el artículo 31 bis del Código Penal, la Norma UNE 19601 y la ISO 37301.

La presente Política es de aplicación a:

  • Los órganos de gobierno y dirección de la Congregación en España.
  • Las Hermanas.
  • El personal docente y no docente.
  • Colaboradores, voluntarios y personas en formación.
  • Las personas vinculadas a los centros educativos, obras y actividades.
  • Proveedores, colaboradores externos y demás terceros que se relacionen con la organización.

La Política será difundida y comunicada adecuadamente, garantizando que todas las personas comprendidas en su ámbito conozcan sus obligaciones legales, éticas y de conducta.

La actuación de la Congregación se inspira en:

  • El carisma franciscano, caracterizado por la sencillez, la fraternidad, el respeto a la dignidad humana y el cuidado de los más vulnerables.
  • La misión educativa integral, orientada a la formación humana, académica y cristiana.
  • Los principios de legalidad, integridad, transparencia, responsabilidad y cuidado.
  • El respeto al Derecho Propio de la Congregación (Constituciones, Estatutos y normativa interna), que orienta la vida de fe, la fraternidad y la misión educativa.

La Congregación exige el cumplimiento estricto de todas las normas que resulten de aplicación, en particular en los siguientes ámbitos:

  • Legislación penal y responsabilidad penal de la persona jurídica.
  • Normativa educativa y del concierto educativo.
  • Protección integral de la infancia y la adolescencia (LOPIVI).
  • Derechos laborales y prevención de riesgos laborales.
  • Protección de datos personales y confidencialidad de la información.
  • Normativa fiscal, económica y administrativa.
  • Normativa interna y canónica aplicable.

La Congregación dispone de un Mapa de Riesgos de Cumplimiento Normativo Penal, aprobado formalmente, en el que se identifican, analizan y priorizan los riesgos relevantes conforme a un enfoque basado en el riesgo, de acuerdo con la UNE 19601.

Las medidas previstas en esta Política, así como los procedimientos y controles asociados, se diseñan, aplican y revisan en función de los riesgos identificados en dicho Mapa, garantizando la coherencia del sistema de cumplimiento.

El Código de Conducta de los Colegios de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones constituye un elemento esencial del Sistema de Cumplimiento Normativo Penal de la Congregación, al establecer los principios éticos y las pautas de comportamiento que deben guiar la actuación de todas las personas vinculadas a la organización.

El Código de Conducta se integra de forma coherente con la presente Política de Cumplimiento Normativo y con el Mapa de Riesgos de Cumplimiento Normativo Penal, contribuyendo de manera directa a la prevención, detección y gestión de los riesgos identificados, en especial aquellos relacionados con la protección de menores, la convivencia educativa y la actuación responsable en el ámbito del concierto educativo.

La organización establece que serán objeto de gestión activa y prioritaria aquellos riesgos clasificados como muy altos o altos, para los que se implantarán medidas específicas de control, supervisión y formación.

Los riesgos de nivel medio serán objeto de seguimiento, y los riesgos bajos o residuales se documentarán y revisarán periódicamente, sin necesidad de controles adicionales específicos.

La Congregación mantiene una política de tolerancia cero frente a conductas que afecten a la integridad, dignidad y protección de los menores y de las personas vulnerables, así como frente a cualquier incumplimiento grave del marco legal o ético que rige su actuación.

Queda expresamente prohibida la comisión de cualquier conducta ilícita o contraria a la legalidad, así como cualquier actuación que vulnere los principios éticos y cristianos que inspiran a la Congregación.

Todas las personas incluidas en el ámbito de aplicación deberán actuar con integridad, diligencia, responsabilidad y respeto, rechazando cualquier práctica irregular.

La Congregación implantará y mantendrá:

  • Procedimientos y controles internos adecuados.
  • Protocolos específicos en materia de protección de menores.
  • Medidas de supervisión y seguimiento.
  • Planes de formación y sensibilización en cumplimiento normativo.

Estas medidas serán proporcionadas al nivel de riesgo identificado.

Todas las personas vinculadas a la organización tienen la obligación de comunicar, de buena fe, cualquier conducta irregular o sospecha de incumplimiento normativo.

La Congregación garantiza:

  • La confidencialidad de las comunicaciones.
  • La protección frente a represalias.
  • El respeto a los derechos de todas las personas implicadas.

Las comunicaciones se canalizarán a través de los mecanismos y canales establecidos.

La Congregación contará con un Órgano de Cumplimiento Normativo, dotado de autonomía, autoridad e independencia, responsable de:

  • Supervisar la aplicación de esta Política.
  • Velar por el correcto funcionamiento del sistema de cumplimiento.
  • Proponer mejoras y actualizaciones.

El órgano dispondrá de los recursos necesarios para el ejercicio eficaz de sus funciones, conforme a la UNE 19601.

El incumplimiento de la presente Política dará lugar a la adopción de las medidas disciplinarias que correspondan, conforme a la normativa interna y a la legislación aplicable.

Cuando los hechos pudieran ser constitutivos de delito, se actuará conforme a la legislación penal vigente, sin perjuicio de las actuaciones internas necesarias.

La Congregación asume el compromiso de la mejora continua de su sistema de cumplimiento normativo, revisando periódicamente esta Política, el Mapa de Riesgos y los controles asociados.

La presente Política ha sido aprobada por el órgano de gobierno competente de la Congregación y entra en vigor en la fecha de su aprobación el 1 de febrero de 2026.

Será revisada periódicamente, y en todo caso cuando se produzcan cambios normativos, organizativos o de actividad que lo aconsejen.

Nuestra Congregación, desde sus orígenes, está comprometida con la defensa y  el cuidado de los menores y personas vulnerables.

Como ha afirmado el Papa León XIV, la prevención nunca es solamente un conjunto de protocolos o procedimientos. Se trata de ayudar a formar, en toda la Iglesia, una cultura del cuidado, en la que la protección de los menores y las personas en situaciones de vulnerabilidad no se considere una obligación impuesta desde fuera, sino una expresión natural de la fe. el cuidado y la protección que el ser humano ofrece a su prójimo son fruto de una mirada que sabe reconocer, de un corazón que sabe escuchar. Nacen del deseo de acercarse con respeto y ternura, de compartir los pesos y las esperanzas del otro.

Desde este llamamiento de la Iglesia y bebiendo en nuestro carisma de Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones deseamos fomentar y generar espacios, actividades y relaciones seguras donde prime el cuidado en todas nuestras obras y en la Congregación.