
«Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas…»
Del Evangelio según san Mateo 10, 26-33
«No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse…»
«¡No temáis a los hombres!», dice Jesús en el Evangelio de hoy.
El miedo cumple una función importante: señala un estado de peligro y prepara a la persona para luchar o huir. Sin embargo, si se intensifica, se transforma en ansiedad y fobia, impactando negativamente la vida de la persona e impidiendo que exprese sus capacidades para el bien, como el amor.
Tendremos miedo de amar, de vivir una fe verdadera en Dios y de confiar en Él. Lo expresaremos con palabras, pero lo negaremos con nuestras acciones.
Solo acogiendo al Espíritu del Señor podremos vencer cualquier tipo de miedo, como lo hicieron los discípulos. «El miedo llamó a la puerta del corazón; la fe salió a abrir: ¡No quedó nadie!»