NO ME ARREPIENTO…

…DE HABERME ENTREGADO AL AMOR «Durante más de dos horas, aquel 30 de septiembre, Teresa permaneció con el rostro congestionado, las manos amoratadas, los pies helados y temblándole todos los miembros. Un sudor abundante perlaba su frente con gotas enormes y les resbalaba por las mejillas. La opresión en el pecho era creciente y de […]