¡QUÉ GOZO Y QUÉ ALEGRÍA…

…»LA NIÑA MARÍA ¡qué gracia en su vuelo!-, paloma del cielo, al templo subía y a Dios ofrecía el más puro don: sagrario y mansión por Él consagrada y a Él reservada en su corazón». Oh, Virgen Santa, enséñanos a nosotras, pobres hijas tuyas, a saber presentar ante Dios toda nuestra persona, todo nuestro corazón; […]