¡QUÉ GOZO Y QUÉ ALEGRÍA…



…»LA NIÑA MARÍA
¡qué gracia en su vuelo!-,
paloma del cielo, al templo subía
y a Dios ofrecía el más puro don:
sagrario y mansión por Él consagrada
y a Él reservada en su corazón».

Oh, Virgen Santa, enséñanos a nosotras, pobres hijas tuyas, a saber presentar ante Dios toda nuestra persona, todo nuestro corazón; que nuestra ofrenda sea pura y verdadera y, junto a la tuya, una presentación de amor.

      21 DE NOVIEMBRE
      FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DE MARÍA
      EN EL TEMPLO