
El mes de mayo, tan íntimamente ligado a la figura de María, ha comenzado este año en nuestro colegio con un regalo muy especial: la presencia de la imagen de la Divina Pastora de las Almas.
Esta visita no es solo un gesto piadoso, sino una ocasión profunda para renovar nuestro amor a la Virgen bajo una advocación con hondas raíces espirituales vinculadas a la familia franciscana.
La imagen de la Divina Pastora representa a la Virgen María como una madre pastora, protectora del rebaño, símbolo de la ternura, cercanía y guía espiritual que Ella ofrece a todos sus hijos. Bajo esta advocación, María aparece vestida como pastora, sentada o en pie, acompañada de corderos, y señalando siempre hacia el Cordero por excelencia: su Hijo Jesús, presente en la Eucaristía…
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