Queriendo es cuando caes en la cuenta de que puedes hacer, y mucho, por los demás, por el mundo. Todas tus acciones adquieren un nuevo sentido. Ellos empiezan a ser los que mueven tus actos. Descubres que empiezas a ser feliz sirviendo, entrando en sus alegrías, acompañando sus dificultades, resolviendo sus penas, compartiendo sus proyectos…
Empiezas a ser más feliz. Cuanto más das de ti, más recibes. Necesitas, no dar cosas, sino DARTE. Queremos servir a todos y servirlos bien. El mundo espera tu compromiso. Y la verdad es que, si no sirves, en realidad no sirves para este mundo…
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¿Quiénes ocupan el primer lugar en tu misión personal de servicio?
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Tus ganas de servir, ¿son más fuertes que las dudas y dificultades que encuentras en tu camino?
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¿Eres consciente de que los demás te necesitan?
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¿Estás dispuesto a servir?
«Quiero servirte en los demás, Señor.
Quiero entregar mi vida y lo mejor
de mí, para el servicio a los que me rodean. Muéstrame los caminos
de la solidaridad.
Quiero seguir tu ejemplo, ser capaz de dar todo por los otros. Quiero vivir con alegría, la fiesta del dar, como tantos que anduvieron estos senderos y los fecundaron con sus vidas.
Aconséjame y camina conmigo. Tú que eres el Hijo, maestro
y compañero, enséñame a vivir tus opciones. Tú que eres Espíritu de Vida Nueva, aliéntame, empújame, sostenme, fecunda mi entrega. Dios Bueno, que quieres el bien y la vida digna para todos: ayúdame a servirte en los demás, para vivir honrando tu Nombre y construyendo tu Reino.»
Marcelo A. Murúa




