…Y DE CADA UNO.
Un año más celebramos la muerte del Padre Pío.Este buen fraile dio señales de santidad desde su infancia, ya que desde muy pequeño sentía amor por el Señor y por la Virgen, una gran devoción a San Miguel y a nuestro Seráfico Padre San Francisco de Asís,cuyos pasos marcaron su vida de entrega y abnegación.
Destacó por un amor intenso a Cristo crucificado quien le hizo sentir los dolores de su pasión en su propia carne, con la impresión de sus estigmas.Su oración y sus largas horas delante de Jesús pobre y crucificado y su amor y entrega en la Eucaristía le hicieron superar todas las tentaciones que el demonio puso en su camino.
Sentía un fuerte celo de almas a las que se entregaba, por su salvación, mediante el silencio, la mortificación y el desprendimiento de sí mismo.
La vida de este fraile menor capuchino es una gran enseñanza para todos aquellos que queremos seguir los mandatos del Señor viviendo una vida de entrega y de servicio; es ejemplo de superación y constancia, porque, a pesar de las luchas y dificultades, supo, a ejemplo de Francisco, habitar siempre en la intimidad de Dios. Nosotras como Franciscanas de los Sagrados Corazones nos unimos a nuestros hermanos capuchinos con el deseo de hacer vida en cada una de nosotras las virtudes que llevaron al Padre Pío a la santidad.
