SE DETIENEN NUESTROS RELOJES …

«Por eso yo la voy  a seducir la llevaré al desierto y allí le hablaré a su corazón y ella me responderá como en los días de su juventud»(Os 2,14).

Estamos de ejercicios espirituales, tiempo de contemplación, tiempo de escucha, tiempo de adoración pero sobre todo tiempo de estar a solas con nuestro Señor.
Momentos dedicados única y exclusivamente a Él, en el que los ojos del corazón toman una única dirección: la del Amor.