«El mayor entre ustedes debe ser como el más joven, y el que gobierna como el que sirve.» Lucas 22, 26

El día 11 de abril se llevó a cabo, en las instalaciones del Colegio Nuestra Señora del Rosario, el retiro de Cuaresma como preparación para la Semana Santa. Como comunidad educativa, nos reunimos en un espacio sagrado de silencio, reflexión y renovación, con el propósito de volver al corazón de nuestra vocación: educar al estilo de Jesús, con amor, entrega y humildad. Dicho encuentro se inició con la Santa Eucaristía presidida por los Monjes Albertinianos de la Regla de San Agustín.
«Docentes al estilo de Jesús: el lavatorio de los pies como símbolo de servicio y amor al prójimo.» Este gesto, tan profundo como sencillo, fue el punto de partida para reflexionar sobre nuestro rol como educadores en medio de una sociedad que clama por esperanza, empatía y presencia auténtica.


Durante la jornada, nos dimos el regalo de detenernos, de mirar hacia dentro y de reencontrarnos con nuestra misión, no solo como transmisores de saberes, sino como sembradores de valores, guías del camino, y sobre todo, testigos del Evangelio vivo.
Cada momento del retiro estuvo cargado de significado: desde la oración inicial, que abrió nuestros corazones a la acción del Espíritu, hasta los espacios de reflexión personal y comunitaria que nos invitaron a contemplar la figura del Maestro que sirve, que escucha, que se inclina con amor ante el otro.
El signo del lavatorio de los pies nos desafió a vivir el día a día desde una lógica diferente: la lógica del Reino, donde el verdadero liderazgo nace del servicio, y la verdadera autoridad brota de la humildad. Este mensaje cobra aún más sentido en el marco del Año Jubilar, en el que se nos llama a ser testigos vivos de la misericordia de Dios en nuestras aulas, en nuestros pasillos, en cada encuentro con los estudiantes y compañeros de misión.


Finalizamos la jornada con una actividad plenaria, entregando a Dios nuestros anhelos, cargas y propósitos. Pedimos que nos renueve en su amor para que cada palabra, cada mirada y cada enseñanza que brindamos sea reflejo del amor de Cristo, el Maestro que lava los pies.
Como educadores católicos, reafirmamos hoy nuestro compromiso de ser faros de luz en medio de la oscuridad, servidores fieles al estilo de Jesús, y sembradores de paz y esperanza en cada rincón de nuestra labor.
