Retiro del personal administrativo y de apoyo.
Con el corazón renovado, el personal inició este nuevo ciclo con la certeza de que, desde su entrega cotidiana, continúan siendo signo de esperanza y testimonio vivo de los valores que nos identifican como familia franciscana.
El 23 de enero, el personal de apoyo del Colegio Nuestra Señora del Rosario vivió su retiro espiritual, un espacio propicio para detenernos, reflexionar y agradecer por la misión que realizan día a día. Fue un momento de reconocimiento a una labor silenciosa pero fundamental, que sostiene la vida del colegio y hace posible un ambiente de orden, cuidado y fraternidad.
Inspirados en San Francisco de Asís y en el lema del año «como él», se reflexionó sobre el valor de servir con humildad, sencillez y amor, comprendiendo que cada gesto de servicio también educa y construye comunidad.
Con el corazón renovado, el personal inició este nuevo ciclo con la certeza de que, desde su entrega cotidiana, continúan siendo signo de esperanza y testimonio vivo de los valores que nos identifican como familia franciscana.
Retiro del personal docente.
Este espacio de crecimiento personal y comunitario fortaleció el compromiso de vivir el lema del curso 2026: «como él», reconociendo que cada acción, por pequeña que parezca, puede marcar una diferencia significativa en la vida de quienes nos rodean.
De igual manera, el viernes 30 de enero de 2026, en las instalaciones del Colegio Nuestra Señora del Rosario, en Estelí, Nicaragua, se llevó a cabo el retiro espiritual del personal docente y administrativo del centro educativo.
La jornada dio inicio con la celebración de la Santa Eucaristía, durante la cual, en su homilía, Fray Marlon Talavera invitó a asumir tres retos fundamentales para el caminar de este año: practicar la minoridad, vencer el ego y servir desinteresadamente. A lo largo del retiro, el personal participó en diversas reflexiones que permitieron interiorizar los valores que San Francisco de Asís vivió y promovió: la humildad, el amor al prójimo y la entrega total. Se recordó que el trabajo diario en el colegio no se limita a enseñar o administrar, sino que implica también acompañar, escuchar y servir con el corazón abierto.
Este espacio de crecimiento personal y comunitario fortaleció el compromiso de vivir el lema del curso 2026: «como él», reconociendo que cada acción, por pequeña que parezca, puede marcar una diferencia significativa en la vida de quienes nos rodean. Al finalizar la jornada, quedó en cada participante la motivación de continuar el año con mayor conciencia de su servicio, guiados por los valores franciscanos y el deseo de construir una comunidad educativa caracterizada por el respeto, la solidaridad y la fraternidad.