MADRE CARMEN DECÍA…

 … siempre no he querido más que lo que sea para honra
de Dios nuestro Señor y el bien más duradero y eficaz para nuestra Congregación. Esto me hace sufrir por muchos conceptos pues, para sostener el espíritu de perfección en una Casa religiosa, se necesita mucha alteza de miras y una asistencia especial de Dios. Confío que no me faltará. Él me ayudará y bendecirá lo que hago puramente por Él.»