

En nuestros grupos de Paz y Bien hemos celebrado el Santo Vía Crucis para acompañar a Jesús en este camino de dolor.
Durante la celebración nos hemos identificado con los sentimientos de Jesús en ese largo camino de dolor y de amor que recorrió por cada uno de nosotros. Nadie puede tocar la Cruz de Jesús sin dejar en ella algo de sí mismo y sin llevar consigo algo de la Cruz de Jesús a la propia vida.
Jesús con su Cruz recorre nuestras calles para cargar con nuestros miedos, nuestros problemas y nuestros sufrimientos más profundos. En la Cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre, también el nuestro, y Él acoge todo con los brazos abiertos, carga sobre su espalda nuestras cruces y nos dice: «¡Ánimo! No la llevas tú solo. Yo la llevo contigo y yo he vencido a la muerte y he venido a darte esperanza, a darte vida».
Hemos terminado nuestra celebración delante del Cristo de la Providencia rezando por las intenciones del Santo Padre y para que siga bendiciendo nuestros grupos y fraternidades.
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