LA SANTIDAD…

…IR CONTRACORRIENTE VIVIENDO EL EVANGELIO

«Ven y sígueme». He aquí la vocación cristiana que brota de una propuesta de amor del Señor, y que puede cumplirse sólo gracias a una respuesta nuestra de amor. Jesús invita a sus discípulos al don total de su vida, sin cálculo ni intereses humanos, con una confianza en Dios sin reservas. Los santos acogen esta invitación exigente, y se ponen con humilde docilidad tras las huellas de Cristo crucificado y resucitado. (Homilía de canonización de SS. Benedicto XVI)

Francisco Coll y Guitart (1812-1875), sacerdote de la Orden de los Hermanos Predicadores (Dominicos), fundador de la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciación de la Bienaventurada Virgen María.


Rafael Arnáiz Barón (1911-1938), religioso de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia.


José Damián de Veuster (1840-1889), sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María y de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento del Altar.

Zygmunt Szczesny Felinski, (1822-1895),arzobispo de Varsovia , fundador de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Familia de María.


Juana Jugán(1792-1879), fundadora de la Congregación de las Hermanitas de los Pobres



Todos estamos llamados a la santidad: es posible, es útil y es para mí. Prueba de ello es que la Iglesia sigue reconociendo estas vidas, poniéndonoslas como ejemplo para cada uno.

«Queridos hermanos y hermanas, demos gracias al Señor por el don de la santidad, que hoy resplandece en la Iglesia con singular belleza».