¡Hágase Señor, tu voluntad! El Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada. (Papa Francisco, Gaudete et exultate, 1)
«¡Merece la pena entregar la vida a Cristo!» Una expresión así sólo puede brotar de un corazón convencido del poderoso amor de Dios.
En nuestro día a día, cuando estamos afanados en esos trabajillos que nos toca realizar y nos sentimos satisfechos, alegres; y también cuando en nuestra vida aparece el dolor o una pregunta a la que no encontramos repuesta… ¡merece la pena entregar la vida a Cristo! El corazón humano siente que cualquier tarea, cualquier trabajo, cualquier dolor o angustia es compartido con otro Corazón.
Retomamos aquí el texto que, hace algún tiempo, ofrecíamos a modo de guía para «Responder a la vida con Madre Carmen», a través de fragmentos de cartas, pensamientos y detalles conocidos por su biografía.
«¡Hágase, Señor, tu voluntad!» Madre Carmen supo traducir cada momento de su vida en el idioma de Dios. En palabras de un lenguaje cotidiano, pero entendidas según el corazón de Dios, vemos cuáles fueron sus pilares, sus luchas, sus victorias; la vida que apostó por responder en todo momento al Amor de Dios, que buscó en todo hacer su Voluntad…
[…] quien sufre sabe cuán importante es un pequeño gesto de afecto y cuánto
alivio puede causar. (Papa León XIV, Dilexit te, 4)
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