HIJAS MÍAS…

…¿ME SERÉIS FIELES?
Hace 125 años nuestra beata Madre Carmen, llegaba a la Victoria con sus hermanas deseosas de hacer la Voluntad del Señor. Sabiéndose elegida para una gran misión dentro de la Iglesia se dirigió junto a sus hermanas a la capilla de san Francisco de Paula, y con sus manos puestas en las cabezas de éstas les dijo: «Hijas mías, ¿me seréis fieles en la obra que vamos a comenzar?» Sabiendo que esta obra no era suya, sino del Señor, y que no era a ella a quien le iban a ser fieles, sino a Aquél que se la había encomendado.
Este espíritu de familia alcanzaba a todas las hermanas, que, andado el tiempo, seguirían la voz del Señor por el camino que se iniciaba, regalo de Jesucristo a su Iglesia.
El día 8 de Noviembre, vísperas del nacimiento de nuestra Madre a la vida eterna, nuestras Hermanas, Marlene, Ana, Nubia y Gema, empezaron, más de lleno a formar parte de esta gran misión. Esa pregunta realizada hace 125 años, se ha repetido para estas cuatro hermanas que desde el pasado domingo visten el santo hábito.

Desde el cielo, se escucha en el Noviciado la plegaria de nuestra Madre: «Jesús mío, no te pido otra cosa, en esta noche tan conmemorable, sino que no se condene ninguna religiosa de las que entre en este convento». Nuestro deseo es ser fieles a este carisma de las Franciscanas de los Sagrados Corazones.
Sabemos que el vestir este hábito, no es sólo un signo externo de consagración, sino que es un impulso para «adelantar cada día más y más en la virtud», con el deseo de que «nuestras aspiraciones sean únicamente para Dios».
Madre Carmen intercede por nosotras y nos exhorta a que «renovemos frecuentemente nuestros deseos de perfección y trabajemos por conseguirla».

«Madre, tú desde el cielo, haz santo nuestro Noviciado«