El pasado mes de marzo celebramos con especial alegría la solemnidad de San José, titular de nuestra Residencia y patrono de la Iglesia universal.


Fue una ocasión muy significativa para reunirnos como comunidad, aprovechamos el inicio de la primavera para también dar gracias a Dios y poner bajo la protección de este gran y muy querido santo a todos nuestros residentes, trabajadores y hermanas.
Compartimos momentos de oración y fraternidad, recordando el ejemplo de fe, sencillez y servicio silencioso que caracteriza a San José, custodio fiel de la Sagrada Familia.
Como recuerda el Papa Francisco en Patris Corde:
«Todos pueden encontrar en San José —el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta— un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de dificultad.»
Que su ejemplo siga inspirándonos a vivir con confianza en Dios, con espíritu de servicio y con la misma fidelidad silenciosa con la que él cuidó de Jesús y de María.


«¡Bendito sea Dios, que tanto nos quiere!»