En todos los colegios de Madre Carmen vivimos el mes de octubre «como tú»


Para seguir a Jesús: bondad, paz, Señor, hermano;
del manantial franciscano bebiste la vida y luz.
Porque abrazando la Cruz, sembraste la Redención.
Dios al mundo sonrió, Dios al mundo sonrió.

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Durante este mes pedimos por todas las personas
que nos hacen el bien.

Rezamos la oración a Madre Carmen desde aquí.


Doña Carmen y fray Bernabé, fundadores de la Congregación, que iban redactando las Constituciones (que son las normas que permiten a los miembros de una Congregación vivir su vida religiosa), en ocasiones se reunían «con las demás compañeras para que cada cual ayudase a la formación de los párrafos, que después, en trabajo nocturno, redactaba aquél definitivamente».

Los fundadores, abiertos a la acción del Espíritu Santo, piden su auxilio para saber «interpretar los signos de los tiempos y responder de un modo clarividente a las exigencias que iban surgiendo poco a poco».

No se trata de escribir una teoría. Cuando en el texto de las Constituciones doña Carmen, dirigida por fray Bernabé, define la vida de las hermanas como «contemplativa y activa», fundamentada en la «imitación de San Francisco», no transcribe palabras, sino que explican algo vivencial. Hace tiempo, mucho tiempo, que Carmen ha procurado que «a los ejercicios de vida interior» se unan «las obras exteriores de misericordia» y sabe que la actividad no cimentada en la oración puede llevar a un activismo dispersivo; por ello, de todo corazón aconseja a las hermanas que «durante las ocupaciones y trabajos manuales, guarden la presencia de Dios», que si importante es hacer las obras con amor, más aún es necesario hacerlas porque se ama.




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