




Cantamos…
«Dolce sentire»
Dolce sentire come nel mio cuore
ora umilmente sta nascendo amore…
dolce capire che non son più solo,
ma che son parte di una immensa vita
che generosa risplende intorno a me…
dono di Lui, del Suo immenso amore!Ci ha dato il cielo e le chiare stelle
fratello sole e sorella luna
la madre terra con frutti prati e fiori
il fuoco, il vento, l’aria e l’acqua pura
fonte di vita per le sue creature.Dono di Lui, del Suo immenso amore.
Dono di Lui, del Suo immenso amore.




Francisco entró en la pequeña capilla de San Damián, se arrodilló con reverencia ante el altar y fijó su mirada en el crucifijo. Lo miró largamente.
Era un crucifijo diferente: no expresaba dolor ni causaba pena. Seducido por aquella expresión de calma y paz, Francisco permaneció inmóvil, nadie sabe cuánto tiempo.
Esta vez el Amor tenía un nombre concreto, una figura determinada y una historia apasionante: Jesucristo en la cruz, entregando la vida por los amigos. La tradición nos ha conservado la oración que el Hermano pronunció en esta mañana. Elevados y fijos sus ojos en la majestad del Cristo bizantino, decía así:
—Oh, alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón y dame fe recta, esperanza cierta, caridad perfecta, sentido y conocimiento para cumplir tu santo y veraz mandamiento.
Y de pronto, nadie podría decir cómo o de dónde surgió, se oyó claramente una voz que al parecer procedía del Cristo: «Francisco, ¿no ves que mi casa amenaza ruina? Corre y trata de repararla». «Con mucho gusto lo haré, mi Señor» —respondió Francisco al mandato.
«El Hermano de Asís».



¿Qué quiero ser de mayor? ¿Cuáles son mis sueños? ¿Qué me puede hacer feliz? ¿Qué me preocupa? Y Dios, ¿qué lugar ocupa entre mis sueños, en mi futuro, en mi vida?
Reflexionamos sobre los sueños que en verdad tenemos, lo que Dios sueña para mí, o, dicho de otro modo, qué y cómo me gustaría ser y hacer. Para ello dibujamos la silueta de nuestra mano (símbolo de nosotros mismos, lo que nos identifica) y en unos momentos en silencio escribimos en cada dedo eso que me gustaría ser-hacer, mi sueño, en cada una de estas dimensiones:
DIOS · FAMILIA · AMIGOS · TRABAJO · SOLIDARIDAD



Por intercesión de San Francisco, pedimos la gracia de descubrir nuestra vocación y el valor para seguir a Jesús en su Iglesia.



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