En todos los colegios de Madre Carmen vivimos el mes de diciembre «como tú»


La, la, la. La, la, la, la. La, la, la, la. La, la, la. La, la, la, la.

  1. A este mundo vino a ser, un reflejo de la Luz,
    un modelo para andar nuestro camino hacia Jesús.
    Antequera es su ciudad, buena tierra ¡sí Señor!.
    Doña Juana fue su madre, su papá don Salvador.

    .
    Carmencita fue, una niña sin igual
    que jugaba y estudiaba y ayudaba a su mamá.
    Carmencita fue, una niña como tú,
    que quería ser buena y gran amiga de Jesús.

    .
    La, la, la. La, la, la, la. La, la, la, la. La, la, la. La, la, la, la.
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  2. Y se hizo una mujer, Carmencita ya creció;
    y el amor llamó a su puerta y le abrió su corazón.
    Se casó con don Joaquín, que era un hombre regular;
    se portó muy mal con ella que lo quería de verdad.

    .
    Doña Carmen fue, una esposa sin igual
    que aguantaba y perdonaba y volvía a perdonar.
    Doña Carmen fue, gran amiga de Jesús
    que escuchó sus oraciones y a Joaquín dio de su luz.

    .
    La, la, la. La, la, la, la. La, la, la, la. La, la, la. La, la, la, la.
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  3. Pero al poco se murió de una gran enfermedad,
    doña Carmen queda sola y a Jesús se va entregar.
    A los niños va a enseñar, a los pobres va ayudar,
    con ancianos, con enfermos el amor va a derramar.

    .
    Madre Carmen fue, una gran mujer de Dios,
    desde el cielo nos ayuda y nos enseña amar a Dios.
    Madre Carmen fue, gran amiga de Jesús

    y nos pide que seamos un reflejo de su luz.
    .
    La, la, la. La, la, la, la. La, la, la, la. La, la, la. La, la, la, la.

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Por intercesión de Madre Carmen, pedimos por nuestras familias.

Rezamos la oración a Madre Carmen desde aquí.


Sube la portera, sor Juliana, diciendo: «Madre, ha venido una niña, que tendrá de tres a cuatro años; muy andrajosa, descalcita de pie y pierna, pidiendo una limosna para su mamá que tiene enferma». Nuestra madre Fundadora contestó: «Haz que suba ese angelito». Al momento estaba la portera con dicha niña cogida de la mano.

Así que nuestra madre la vio, cogió a la niña acariciándola y preguntándole: «¿Cómo te llamas?» –María– «¿Tienes papás?» –papá, no, mamá sí; pero está enferma. «¿Has comido?» –Hoy no: mamá no tiene dinero.

Madre Carmen manda a una de las hermanas que fuera a la escuela seráfica y que trajera ropa de las niñas y en un momento se le vistió de todo. Con la gracia que solía tener la madre Fundadora, dice: «ya tenemos vestida a Mariquilla. Ahora dadle pan y queso, para que meriende. Toma esta peseta, se la das a tu mamá; para que te haga cena».

«Sor Juliana, di a Francisca que lleve a ese angelito a casa de mi sobrino Pepe y que le compre unos zapatitos que yo no tengo con qué».

Y después nos dijo:




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