


Cantamos…
Plegaria a Ntra. Sra. de los Ángeles
Hoy quiero cantarte, Señora de los Ángeles,
Reina soberana, Madre celestial.
Yo soy una alondra que ha puesto en ti su nido
viendo tu hermosura te reza su cantar.Luz de la mañana, María, templo y cuna,
mar de toda gracia, fuego, nieve y flor.
Puerta siempre abierta, rosa sin espinas,
yo te doy mi vida, soy tu trovador.Salve, surco abierto donde Dios se siembra.
Te eligió por madre Cristo el Redentor.
Salve, esclava y reina, Virgen nazarena,
casa, pan y abrazo para el pecador.Luz de la mañana, María, templo y cuna,
mar de toda gracia, fuego, nieve y flor.
Puerta siempre abierta, rosa sin espinas,
yo te doy mi vida, soy tu trovador. (2)




El amor de Francisco por la Virgen María lo acompañó a lo largo de toda su vida. Él comprendió que María era la puerta por la que nos había llegado el tesoro más precioso, Jesús, y ella misma nos acerca siempre a su Hijo.
La vida de Francisco y de los primeros hermanos estuvo muy unida a una pequeña ermita dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles que llamamos la porciúncula (porcioncita), por su reducido tamaño. En ella estaba el centro de la Orden de los Hermanos Menores y en ella quiso morir Francisco.
En este mes rezaremos con las letanías al Corazón de María, también Francisco rezó a la Virgen con letanías y oraciones, la más famosa de ellas es este saludo a la Virgen María que él mismo escribió:
«Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María, que eres virgen hecha iglesia y elegida por el santísimo Padre del cielo, a la cual consagró Él con su santísimo amado Hijo y el Espíritu Santo Paráclito, en la cual estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien.
Salve, palacio suyo; salve, tabernáculo suyo; salve, casa suya. Salve, vestidura suya; salve, esclava suya; salve, Madre suya y todas vosotras, santas virtudes, que sois infundidas por la gracia e iluminación del Espíritu Santo en los corazones de los fieles, para que de infieles hagáis fieles a Dios».



- ¿Cuándo recurres a la Virgen María?
- ¿De qué forma te gusta más llamar a la Virgen cuando hablas con ella?
Piensa en una imagen de la Virgen que te dé especial devoción, (la Virgen de tu Colegio, de tu Cofradía, la patrona de tu pueblo o ciudad) y escribe una pequeña oración en la que le hables como un hijo habla con su Madre.



Por intercesión de San Francisco, pedimos por el aumento de las vocaciones. Para que, como María y como Francisco, busquemos el plan de Dios para nuestra vida y respondamos: «hágase».


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