En todos los colegios de Madre Carmen vivimos el mes de mayo «como él»

El amor de Francisco por la Virgen María lo acompañó a lo largo de toda su vida. Él comprendió que María era la puerta por la que nos había llegado el tesoro más precioso, Jesús, y ella misma nos acerca siempre a su Hijo.

La vida de Francisco y de los primeros hermanos estuvo muy unida a una pequeña ermita dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles que llamamos la porciúncula (porcioncita), por su reducido tamaño. En ella estaba el centro de la Orden de los Hermanos Menores y en ella quiso morir Francisco.

En este mes rezaremos con las letanías al Corazón de María, también Francisco rezó a la Virgen con letanías y oraciones, la más famosa de ellas es este saludo a la Virgen María que él mismo escribió:

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