El día 26, la fraternidad de adultos de Marchena, tras una sencilla celebración en la iglesia para ganar la Indulgencia, hemos compartido mesa y alegría antes de despedirnos para estos meses de verano. Es de admirar la unión de este grupo que lleva cerca de 40 años perteneciendo a nuestro Movimiento.

En este tiempo han nacido sus hijos, han crecido, se han casado…, y ahora, la mayoría son ya abuelas entregadas de lleno a sus nietos. Pero Paz y Bien es sagrado y no dejan la reunión por causas pequeñas. Y también les queda tiempo para colaborar en Cáritas, Catequesis y lo que el pueblo y la sociedad puedan necesitar de ellas.
En este año se ha integrado un grupo más joven, dado que es imposible sacar tiempo para varias reuniones a la semana. No obstante, la unidad y la alegría siguen reinando en el grupo.
«No podemos vivir sin Paz y Bien», es frase que repiten con frecuencia. Es el momento del encuentro, de compartir y de «recargar baterías», como dice la canción: «Recargar baterías para andar, engrasar lo que chirría y molesta a los demás».
Que nunca falten en nuestro Movimiento estos ejemplos que sorprendan y arrastren a los que vienen detrás.

«Bendito sea Dios que tanto nos quiere».