Este tiempo de gracia que vive la congregación, es sin duda una oportunidad para que todos volvamos a Dios y este 2 de agosto del 2024 ha sido para nuestra comunidad Cristo Rey, un día lleno de gracia y bendición.

Este tiempo de gracia que vive la Congregación, es sin duda una oportunidad para que todos volvamos a Dios y este 2 de agosto del 2024 ha sido para nuestra comunidad Cristo Rey, un día lleno de gracia y bendición, pues peregrinaron hasta la capilla de nuestro colegio, los miembros de consagrados al Corazón de Jesús y el Movimiento Paz y Bien de adultos, para vivir una tarde llena de bendición y ganar la indulgencia de la que goza la Congregación.
Un día inexplicable lleno de la infinita bondad de Dios. Iniciamos a las 5 de la tarde constatando que ya antes de la hora había muchas personas esperando este gran acontecimiento, pues durante varias semanas, fuimos catequizando a las personas que iban a participar, lo que hizo que anhelaran este día para recibir la indulgencia plenaria. Iniciamos con una Adoración al Santísimo Sacramento, rezamos vísperas con el pueblo, tuvimos momento de reparación al Corazón de Jesús y un acto penitencial.


Mientras estábamos en la Capilla, las personas pasaban a confesarse y pudimos ver la necesidad de Gracia que tienen todos los seres humanos, pues eran filas interminables y aunque había tres sacerdotes acompañándonos, no fue posible que las filas disminuyeran, tanto así que iniciamos la Eucaristía a las 6:45, con la promesa de que luego seguirían las confesiones.
La Eucaristía fue muy solemne dedicada a la virgen Nuestra Señora de Los Ángeles, llena de gozo y de la alegría que nos caracteriza como dominicanos, al finalizar hicimos las oraciones propias para ganar indulgencia plenaria y compartimos una pequeña merienda.
Los testimonios de las personas son muchos y sus felicitaciones innumerables, a lo que decimos como expresó el sacerdote Junior Silvestre, que es nuestro párroco, que todo debe de ser Acción de Gracias, pues por el sí de esta mujer, Madre Carmen, todos nosotros estamos siendo beneficiados con el perdón total de nuestras faltas.


Damos gracias a Dios por su infinita misericordia y como lo prometido es deuda, al finalizar la Eucaristía y ya siendo un poco tarde, el párroco continuó confesando a las personas que lo deseaban pues todas estaban con las manos extendidas esperando recibir está gracia infinita de Dios, otorgada por la iglesia a nuestra Congregación.
Gracias a Dios por el Jubileo, la Adoración y la Santa Misa de hoy, como dice el párroco, «El Señor ha estado grande con nosotros» que majestuosidad, ¡no hay palabras! Gracias Señor.
En verdad se sintió fuerte la presencia de Dios en el Santísimo Sacramento, pienso que Madre Carmen pronto la vamos a ver canonizada, Gracias damos a Dios por su vida.
Felicidades Hermanas.


