Desde hace muchos años, los Scouts de Austria viajan a Belén, al lugar donde nació el Señor Jesucristo, para prender una vela, símbolo de la Luz que queremos ser en nuestra sociedad, y repartirla a todos los lugares del mundo, especialmente a los más pobres y desfavorecidos.


Una Luz que viaja miles de kilómetros, por muchos países, hasta llegar también al nuestro. Concretamente el pasado domingo 15 de diciembre de 2024, llegó a la Iglesia Conventual de San Pablo de Valladolid, que acogió el acto central de la llegada de la Luz de la Paz de Belén a España.
Desde allí, se distribuyó a todas las ciudades y pueblos con presencia de scouts católicos, quienes la difundieron por parroquias, hogares particulares, hospitales, residencias de ancianos, prisiones y otras asociaciones de sus respectivos pueblos y ciudades.
El pasado 14 de mayo de 2025, la Residencia Madre Carmen, por primera vez, ha participado en este precioso “proyecto de acogida de la Luz de la Paz”; que recibimos gracias a la generosidad de la Hermandad de la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, y del Movimiento de Scouts Católicos de Málaga. Fue un acto sencillo, en el que sus representantes nos explicaron el simbolismo, portaron un candil; y ayudados por Madre Rosa, encendieron nuestra vela, junto al Sagrario de la capilla.
A la derecha del altar se encontraba la imagen de la Virgen de Fátima, a la que rendimos culto, no sólo el día anterior 13 de mayo, por la festividad de su día; sino también al adquirir la Luz de la Paz, coincidiendo con la petición que ella nos hizo en sus apariciones: “Orar por la Paz”.
Finalmente tuvo lugar la celebración de la Eucaristía.
Al haber recibido esta luz, hemos adquirido el compromiso con una misión: ser «misioneros de luz». Esto significa, que reconociendo que cada uno de nosotros llevamos y somos ya luz de Cristo, somos lámpara viviente que puede alumbrar —con amor y esperanza— a otros corazones de personas que viven tristes o han perdido la esperanza.
Por lo que, debemos cuidar que no se apague en todo el año, y se mantenga así encendida hasta las próximas navidades. Así nos recordaremos durante todo el año, que la Palabra de Dios se hizo Carne en Belén hace 2000 años; lo mismo que en cada Eucaristía se hace cuerpo y sangre de Jesús.
En nombre de la Congregación, os animamos a rezar por la Paz en el mundo.

