La liturgia nos propone para este domingo la celebración, como cada 9 de noviembre, de «la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, la primera Basílica en ser construida en la ciudad de Roma», pero, para mantener la continuidad de los domingos, os ofrecemos una reflexión en torno al Evangelio del domingo XXXII, que es el que tocaría hoy.
Del Evangelio según san Lucas 20, 27-38
«Nuestro camino aquí en la Tierra no es un caminar hacia la nada…»
La Liturgia de la Palabra del XXXII Domingo del Tiempo Ordinario nos habla de la resurrección de la muerte del corazón, la parte central más importante de nuestra fe.
Nuestro camino aquí en la Tierra no es un caminar hacia la nada, como anuncia el mundo, sino un camino hacia la patria eterna, como vemos en el precioso testimonio de un joven en la primera lectura, que dice, antes de ser matado: «Cuando hayamos muerto por su ley, el Rey del Universo nos resucitará para una vida eterna». Una firme esperanza en la resurrección de la muerte.
