
«Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso…».
Del Evangelio según san Mateo 13, 1-23
«En el Evangelio de hoy, se le pregunta a Jesús por qué a la gente le habla en parábolas, es decir, no explica las cosas de Dios».
El Señor responde:
«El corazón de este pueblo se ha vuelto Insensible, se han convertido en duros de oídos y han cerrado los ojos, para que no vean con los ojos, no escuchen con los oídos y no entiendan con el corazón y no se conviertan para que yo los cure…».
Estas palabras describen una condición de profundo cierre espiritual y psicológico en el que se encuentra el hombre y la mujer, en los cuales el endurecimiento interior del corazón impide una escucha verdadera de la Palabra de Dios, que es poderosa, eficaz, capaz de hacer fecundo, capaz de hacernos ser testigos de paz y de amor.
Sin la acogida de esta Palabra, uno se mantiene firme en sus ideas, no se entra en un camino de conversión que tiene como consecuencia la curación del alma. Sin esta curación, el alma se condenará para siempre.
- ¿Tú escuchas, te confrontas con la Palabra de Dios?
- ¿Has entrado en un camino de conversión?